Empezar bien el día: desayuno «para sentirse bien», con baguettes, galletas, manzanas, té y cacao Disfrutar juntos de la comida vegetariana Alumnos mayores hacen de padrinos de los más jóvenes

Al concepto educativo de la Escuela privada «Aprende conmigo» pertenece el que maestros, y profesores afirmen lo bueno en el niño y en el joven, e intenten fortalecer el sentimiento de autoestima –sobre todo estimulando sus talentos y cualidades

En una buena comunidad cada uno respeta y valora al otro. Los niños y jóvenes se ayudan recíprocamente a aprender; escolares mayores ayudan a los más jóvenes y los cuidan en calidad de «padrinos». A todos los alumnos se les incluye en muchos procesos de decisión. Esto alcanza hasta la configuración de las horas de clase. Todos cuidan de que se mantengan las reglas y acuerdos tomados conjuntamente.

La atmósfera familiar del estar los unos por los otros es alentada de nuevo ya por la mañana temprano. El día escolar comienza con un desayuno «para sentirse bien», en el que cada uno puede sentirse conscientemente incorporado en la comunidad de la clase.

LA SOLUCIÓN DE CONFLICTOS

La Regla de Oro «Lo que no quieres que te hagan a ti, no se lo hagas tampoco tú a nadie» es precisamente para los niños y jóvenes muy plausible: Si yo por ejemplo no deseo que se me insulte, tampoco lo hago yo a otros. Y si deseo tener buenos amigos, soy yo mismo un buen amigo. También para alumnos mayores es algo razonable: si quiero que se me respete, también yo debo mostrar respeto.

En cada comunidad surgen sin embargo una y otra vez conflictos. Los pedagogos ven aquí su tarea en encontrar una buena solución junto con los niños y jóvenes. Esto no significa –como es en general la costumbre en las situaciones de estrés– buscar la culpa en el otro: «¡El otro ha empezado!». En lugar de ello se busca qué es lo que ha llevado a la pelea y qué parte tiene cada uno en ella. El uno le ha dicho tal vez al otro una expresión hiriente –¿Pero no ha sido tal vez que este último le había provocado antes o se había reído de él? Tan pronto como cada uno ha reconocido su parte en una disputa, no resulta tan difícil acercarse el uno al otro de corazón, disculparse, reparar el comportamiento equivocado y esforzarse en no cometerlo más. Si el conflicto tiene que ver con alumnos de otra clase, entonces los afectados llaman a la puerta de su clase y aclaran la situación conjuntamente. Los niños y jóvenes aprenden de esta manera a poner todas sus energías en beneficio de una comunidad más grande y a aportarle a esta algo positivo.